Hay visitas que llegan sin hacer ruido, pero que se quedan grabadas en la memoria de todos. Esta semana, en Ovida, vivimos una de esas experiencias que nos recuerdan que el verdadero sentido de comunidad se construye con gestos sencillos.
Un grupo de 18 personas de Cáritas, pertenecientes a una parroquia de Bilbao, hizo un alto en su Camino de Santiago para compartir una tarde con nuestros residentes. Estaban de paso por Oviedo y, lejos de buscar solo descanso, quisieron dedicar parte de su tiempo a colaborar con la comunidad local.
Gracias a la coordinación con Cáritas Oviedo, llegaron hasta nosotros. Y lo que comenzó como una propuesta sencilla —organizar un bingo especial— se transformó en un encuentro lleno de alegría, conversaciones espontáneas, abrazos sin prisa y emociones compartidas.
Nuestros mayores disfrutaron del juego, sí, pero también del entusiasmo, la cercanía y la autenticidad de quienes se sentaron a su lado. Porque el Camino de Santiago no solo une pueblos y paisajes; también une personas y generaciones.
En Ovida creemos profundamente en estas conexiones. Y agradecemos de corazón a quienes, como este grupo de peregrinos solidarios, deciden que su camino no solo se mida en kilómetros, sino también en vínculos humanos.
A todas las personas que nos visitaron: gracias por elegirnos como parte de vuestro camino. Nuestra puerta siempre estará abierta.


