Sentirse útil y valorado es una necesidad que nos acompaña durante toda la vida. No desaparece con los años; al contrario, en la tercera edad adquiere un significado aún más profundo. Saber que seguimos aportando, que nuestra opinión cuenta y que nuestra presencia tiene valor, influye directamente en el bienestar emocional y en la forma de afrontar el día a día.
Con el paso del tiempo, los cambios vitales pueden hacer que algunas personas mayores sientan que su papel se reduce. La jubilación, la pérdida de responsabilidades o la dependencia de ayuda externa pueden generar la sensación de haber dejado de ser necesarios. Sin embargo, la experiencia, los conocimientos y la historia personal de cada mayor siguen siendo un gran valor para quienes les rodean.
En Ovida creemos firmemente que cuidar también es reconocer. Reconocer la trayectoria, las vivencias y todo lo que cada persona ha construido a lo largo de su vida. Por eso fomentamos un entorno en el que nuestros residentes participan, deciden y se sienten parte activa de la comunidad. Desde colaborar en pequeñas tareas cotidianas hasta compartir recuerdos, opiniones o habilidades, cada aportación cuenta.
Sentirse útil refuerza la autoestima, mejora el estado de ánimo y favorece una actitud más positiva ante la vida. Cuando una persona se siente valorada, se siente escuchada, respetada y tenida en cuenta. Esto no solo beneficia a nivel emocional, sino que también contribuye a mantener la mente activa y a fortalecer las relaciones sociales.
Además, ofrecer espacios donde expresarse libremente, donde enseñar a otros o simplemente donde ser uno mismo, ayuda a mantener el sentido de identidad. En nuestro Centro Intergeneracional trabajamos para que cada residente conserve su lugar, su voz y su protagonismo, adaptando las actividades y el acompañamiento a sus capacidades y deseos.
Porque envejecer no significa dejar de ser importante. Significa haber vivido, aprendido y acumulado una experiencia que merece ser reconocida. En Ovida creemos que sentirse útil y valorado es una parte esencial del bienestar, y trabajamos cada día para que nuestros mayores lo sientan así, con naturalidad, respeto y cercanía.


